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Pueblo Garzón, donde el campo uruguayo se volvió destino gourmet y faro artístico

Foto del escritor: Pauline Walker
Pauline Walker
21 ene
2 min de lectura
Hotel Garzon @restaurantegarzon
Hotel Garzon @restaurantegarzon



Apenas un puñado de calles de tierra, una plaza arbolada y casas bajas de fines del siglo XIX. Así empieza la historia de Pueblo Garzón, en el departamento de Maldonado, a unos 50 kilómetros de Punta del Este y a 35 de José Ignacio. Fundado en 1892 por Fermín de León, alrededor de la estación de tren y el cruce de caminos rurales, este pequeño poblado parecía destinado al olvido. Sin embargo, el tiempo, la gastronomía y el arte, le dieron un nuevo protagonismo.






Antigüedad con encanto intacto


Garzón conserva su trazado original y esa atmósfera donde todo sucede despacio. La iglesia, el antiguo almacén de ramos generales, las fachadas de muros gruesos y techos de chapa hablan de otra época. La escala es mínima: menos de una decena de manzanas organizadas en torno a la plaza central. Aquí no hay semáforos ni apuro. El estilo es rural, austero, auténtico.


Esa identidad fue clave para su transformación. Lejos de modernizarse con estridencia, el pueblo mantuvo su esencia y sumó propuestas contemporáneas que dialogan con el paisaje.



Galería de arte de Mauro Arbiza Art  @arbiza. Sus esculturas buscan representar la energía vital mediante distintas formas sugerentes, como patrones del autor para entender la vida, el cosmo y el infinito...
Galería de arte de Mauro Arbiza Art @arbiza. Sus esculturas buscan representar la energía vital mediante distintas formas sugerentes, como patrones del autor para entender la vida, el cosmo y el infinito...









En otra galería, obras de la ceramista: Marie Ducate @marieducate
En otra galería, obras de la ceramista: Marie Ducate @marieducate



Canteen ha sido muchas desde que se inauguró: hogar para artistas, cafetería, galería y punto de encuentro en el corazón del campo... @campo.garzon
Canteen ha sido muchas desde que se inauguró: hogar para artistas, cafetería, galería y punto de encuentro en el corazón del campo... @campo.garzon



A la vanguardia de nuevas tendencias: Francis Mallmann

@francismallmann


A comienzos de los 2000, el chef argentino Francis Mallmann eligió Garzón para abrir un restaurante y hotel boutique en un antiguo edificio frente a la plaza. Fue un gesto casi visionario: apostar por el fuego, los productos locales y la experiencia sensorial en un pueblo olvidado.


Su cocina —centrada en técnicas ancestrales como la parrilla, el horno de barro y el hierro— atrajo viajeros de todo el mundo. Pronto, Garzón dejó de ser una rareza rural para convertirse en un destino gastronómico de referencia internacional. El restaurante no solo puso al pueblo en el mapa: generó un movimiento que impulsó nuevas aperturas, inversiones y una identidad sofisticada sin perder rusticidad.




@black.gallery, arte moderno, contemporaneo y fotografía
@black.gallery, arte moderno, contemporaneo y fotografía

Arte entre sierras y viñedos


El fenómeno no se limitó a la gastronomía. Galerías, residencias artísticas y espacios culturales comenzaron a instalarse en el entorno. Cada verano, exposiciones, talleres y encuentros creativos convocan a coleccionistas, artistas y viajeros curiosos.





@bodegagrazon
@bodegagrazon

Muy cerca, la Bodega Garzón suma el atractivo del enoturismo con arquitectura contemporánea integrada al paisaje ondulado. Degustaciones, recorridos por viñedos y cocina de estación completan la experiencia.


El resultado es singular: un cruce entre campo, arte y alta cocina en un escenario de calma casi cinematográfica.

P.W

@paulinewalk

 
 
 

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